septiembre 19, 2026
12 min de lectura

Estrategias de Economía Circular en la Gestión de Dispositivos Móviles Empresariales: Reparación, Reacondicionamiento y Alquiler Sostenible

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La urgencia de transformar la gestión de dispositivos móviles en la empresa

El consumo de recursos naturales ha alcanzado cotas insostenibles. Según el Informe de la Brecha de Circularidad 2024, la economía mundial procesa cerca de 100 000 millones de toneladas de materiales al año, de los cuales solo el 7,2 % se reintegra al ciclo productivo tras su vida útil. En el ámbito empresarial, los dispositivos móviles representan uno de los flujos de residuos electrónicos con mayor crecimiento, impulsado por ciclos de renovación cada vez más cortos y la dependencia de materias primas críticas como el litio, el cobalto o las tierras raras.

Incorporar modelos de economía circular en la gestión de teléfonos, tabletas y equipos conectados no es solo una obligación ambiental. Diversas experiencias demuestran que la reparación, el reacondicionamiento y el alquiler sostenible permiten prolongar la vida útil de los activos, reducir los costes de adquisición y fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro. Telefónica, por ejemplo, generó 1.789 millones de euros de ingresos en 2025 a partir de servicios circulares basados en el uso y alquiler de equipos de conectividad, lo que evidencia el potencial económico de estas estrategias.

¿Qué significa aplicar la economía circular a los dispositivos móviles empresariales?

Aplicar la economía circular a una flota corporativa de dispositivos implica alejarse del modelo lineal de “comprar, usar y desechar” para construir un sistema en el que los equipos, sus componentes y los materiales asociados conserven el máximo valor durante el mayor tiempo posible. Siguiendo los principios definidos por la Fundación Ellen MacArthur, se busca eliminar residuos desde el diseño, mantener productos y materiales en uso y regenerar los sistemas naturales, todo ello impulsado por energías renovables.

En la práctica, esto se traduce en tres ejes complementarios para el responsable de TI o sostenibilidad. Primero, la reparación y el mantenimiento evitan que un dispositivo acabe prematuramente en un contenedor. Segundo, el reacondicionamiento permite reintroducir equipos en el mercado interno o externo tras una puesta a punto. Tercero, los modelos de alquiler o pago por uso cambian la propiedad por el acceso, incentivando al fabricante a diseñar productos más duraderos y alquilables. El derecho a la reparación, que la Unión Europea impulsa con medidas legislativas concretas, refuerza esta visión al exigir que los dispositivos electrónicos puedan ser reparados durante un período mínimo.

Beneficios cuantificables de un modelo circular para la flota móvil

Los beneficios económicos directos aparecen desde el primer año. Alargar la vida útil de un solo teléfono empresarial de dos a cuatro años reduce a la mitad las emisiones de CO2 asociadas a su fabricación y puede generar un ahorro de hasta el 40 % en el coste total de propiedad. El alquiler o leasing circular convierte un gasto de capital (CAPEX) en un gasto operativo (OPEX) predecible, liberando recursos para otras partidas de innovación. Los datos de Telefónica muestran que los modelos de uso y alquiler no solo reducen el impacto ambiental, sino que ya suponen una línea de ingresos relevante para el grupo.

En la dimensión ambiental, cada dispositivo que se reutiliza evita la extracción de nuevos minerales y el consumo energético de una producción desde cero. La compañía ha conseguido que el 95 % de los equipos recogidos se reutilicen o reciclen, con una tasa del 97 % de residuos evitados de la eliminación en 2025. A escala regulatoria, la economía circular prepara a la empresa para cumplir con las exigencias de la Directiva de informes de sostenibilidad corporativa (CSRD) y los criterios de la taxonomía europea, donde la circularidad es un indicador clave de alineación verde.

Estrategias clave: reparación, reacondicionamiento y alquiler sostenible

Reparación: prolongar la vida útil desde el primer fallo

La reparación es la palanca más inmediata y a menudo la más ignorada. Un programa formal de reparación para la flota móvil debe garantizar el acceso a recambios originales, herramientas de diagnóstico y técnicos formados. La iniciativa de la GSMA, a la que se ha adherido Telefónica, establece que para 2030 el 20 % de los dispositivos móviles distribuidos deben recogerse y el 100 % de los recogidos deben reutilizarse o reciclarse. En 2025, la operadora ya ha recogido el 15 % de los dispositivos distribuidos y ha reutilizado más de 357.000 unidades, demostrando que los objetivos son alcanzables con los procesos adecuados.

Además del ahorro económico, la reparación fideliza a los usuarios internos. Un empleado que recibe un terminal reparado en menos de 48 horas mantiene su productividad sin interrupciones. Las plataformas digitales como MARA, desarrollada por Telefónica, automatizan el proceso omnicanal de recogida, diagnóstico y reasignación de móviles, haciendo que la reutilización sea tan sencilla como la compra de uno nuevo.

Reacondicionamiento: devolver los equipos al mercado con todas las garantías

Cuando un dispositivo ya no puede ser reparado para el mismo usuario, el reacondicionamiento profesional lo prepara para un segundo ciclo de vida. Esta etapa incluye el borrado seguro de datos, la sustitución de baterías y pantallas desgastadas, la actualización del software y un control de calidad final. El equipo resultante puede venderse en mercados de segunda mano, donarse a proyectos sociales o reincorporarse a la propia flota para perfiles con menores requerimientos técnicos.

El reacondicionamiento reduce la demanda de materias primas vírgenes y evita emisiones. Telefónica, por ejemplo, fabrica su nuevo Router WiFi 7 con un 70 % de material reciclado, y comercializa routers y descodificadores reacondicionados. Aunque esta iniciativa se centra en equipos de hogar, el mismo principio se traslada a los dispositivos móviles: cada teléfono reacondicionado evita la extracción de casi 50 kilogramos de materiales mineros y la emisión de más de 50 kg de CO2. Para empresas con flotas de miles de terminales, el impacto agregado es altamente significativo.

Alquiler y modelos de uso: de la propiedad al servicio

Los modelos de alquiler o “Dispositivo como Servicio” (DaaS, por sus siglas en inglés) transforman la relación con el hardware. En lugar de adquirir el equipo, la empresa paga una cuota mensual que incluye el terminal, el mantenimiento, la reparación y la renovación tecnológica al final del contrato. Esto alinea los intereses del proveedor con la durabilidad, ya que un equipo que dura más genera más ingresos recurrentes y reduce los costes de reposición para el fabricante o el operador.

Telefónica ha demostrado el éxito de este enfoque al contabilizar los 1.789 millones de euros procedentes de sus servicios de conectividad basados en uso y alquiler en 2025. Para el departamento financiero de cualquier corporación, el DaaS simplifica la planificación presupuestaria, elimina la gestión de activos al final de su vida útil y asegura que los empleados siempre dispongan de tecnología actualizada, sin que la empresa tenga que asumir el coste residual de los equipos obsoletos.

Pasos para implantar una estrategia circular en la flota móvil

La transición hacia la circularidad no requiere una reinvención radical, sino una hoja de ruta progresiva. El primer paso es realizar una auditoría del ciclo de vida de la flota actual: edad media de los dispositivos, frecuencia de renovación, destinos de los equipos retirados y costes asociados. Con esta fotografía, se pueden fijar objetivos concretos (por ejemplo, que en dos años el 50 % de los equipos retirados se reacondicionen o reciclen).

A continuación, la compañía debe diseñar una política de compra circular que priorice proveedores que ofrezcan diseños modulares, garantía de reparación ampliada y compromisos de recogida. Paralelamente, conviene establecer alianzas con socios de reacondicionamiento o crear un centro de servicio interno. La digitalización juega un papel esencial: plataformas como MAIA (para equipos de red) o GRETEL (para gestión de residuos) facilitan la trazabilidad completa desde la adquisición hasta el reciclaje final, permitiendo reportar los indicadores de circularidad que exige la CSRD.

  • Auditar la flota y definir los KPI de circularidad (porcentaje de reutilización, reducción de huella).
  • Negociar contratos de DaaS o alquiler con compromisos de reparación y recogida.
  • Establecer canales internos para la devolución de dispositivos, incentivando su retorno.
  • Implantar herramientas de trazabilidad que digitalicen el inventario circular.
  • Formar e informar a los empleados sobre los beneficios personales y corporativos de la circularidad.
  • Medir, auditar y revisar anualmente los objetivos y ajustar la estrategia.

El papel de la regulación y el derecho a la reparación

La Unión Europea ha situado la economía circular en el centro del Pacto Verde con un ambicioso plan de acción y directivas clave. La Directiva 2018/851 sobre residuos establece objetivos de preparación para la reutilización y reciclado, mientras que la nueva CSRD obliga a las grandes empresas a divulgar información detallada sobre su uso de recursos y la generación de residuos. La taxonomía europea, por su parte, considera la circularidad como uno de los seis objetivos medioambientales elegibles, condicionando el acceso a financiación verde.

El derecho a la reparación, reforzado por la Comisión Europea, exige a los fabricantes que faciliten piezas de repuesto, documentación técnica y software de diagnóstico durante un período mínimo después de la venta. Para las empresas, esta normativa se traduce en una mayor oferta de servicios de reparación independientes y en la obligación de considerar la reparabilidad como criterio de compra. Iniciativas como el taller organizado por el IU-RESCAT y el CEIDA en 2026 sobre dispositivos digitales sostenibles indican que el sector académico e institucional está alineado en la necesidad de acelerar esta transición.

Telefónica como laboratorio de circularidad a escala

El caso de Telefónica resulta particularmente ilustrativo porque demuestra que la circularidad puede escalarse en una corporación con más de 100 años de historia. Con el objetivo de ser una compañía Residuo Cero en 2030, ha articulado su Plan de Economía Circular en cuatro líneas de acción: reutilización de equipos electrónicos de clientes, operaciones y oficinas; reciclaje de lo no reutilizable; integración de criterios ambientales en los equipos bajo su marca; y compartición de infraestructura para evitar duplicidades.

En 2025, la empresa reutilizó más de 4 millones de equipos electrónicos —el 75 % del total recogido—, de los cuales más de 3 millones fueron routers y decodificadores. Respecto a los dispositivos móviles, recogió cerca de 95 toneladas y reutilizó más de 357.000 unidades, cumpliendo ya el 100 % de reutilización y reciclaje de los terminales recogidos. Las plataformas tecnológicas VICKY y APOLLO (blockchain y big data para la reutilización de routers), MARA (modelo omnicanal para móviles), MAIA (reutilización de equipos de red) y GRETEL (gestión integral de residuos) conforman un ecosistema digital que cualquier organización puede tomar como referencia.

Herramientas tecnológicas que habilitan la circularidad

La gestión circular a gran escala es inviable sin un soporte digital robusto. Soluciones como Zero, el software de TEIMAS para el control de residuos en grandes empresas, permiten medir la huella de carbono, hacer el seguimiento de los costes de gestión y reportar de acuerdo con los estándares internacionales. Cuando se integra con los sistemas de inventario de TI, el resultado es una visibilidad completa de cada dispositivo a lo largo de todo su ciclo de vida.

Además, tecnologías como blockchain garantizan la trazabilidad inmutable de los equipos desde su fabricación hasta su reciclaje, certificando el porcentaje de material recuperado y la cadena de custodia. La inteligencia artificial y el big data, aplicados por Telefónica en sus plataformas APOLLO y VICKY, predicen qué routers o móviles pueden ser reutilizados sin fallos, optimizan las rutas de recogida y reducen los costes logísticos. Adoptar estas herramientas no es un lujo tecnológico, sino un requisito para que la circularidad sea rentable y escalable. Para profundizar en cómo aplicar estos principios en tu organización, consulta el artículo sobre optimización del ciclo de vida de dispositivos móviles mediante estrategias integrales de alquiler, reparación y consultoría empresarial.

Conclusiones para lectores no especializados

Adoptar la economía circular en los dispositivos móviles de una empresa significa, en esencia, dejar de tirar y empezar a cuidar. En lugar de comprar un teléfono nuevo cada dos años, se puede alquilar, reparar o renovar uno que ya existe, ahorrando dinero y protegiendo el medio ambiente. Los datos que hoy conocemos muestran que esta forma de trabajar no es una utopía: grandes compañías como Telefónica ya ingresan miles de millones de euros con modelos de uso y reutilización, mientras reducen drásticamente sus residuos.

El cambio no exige conocimientos técnicos profundos, sino voluntad organizativa. Comienza por preguntas sencillas: ¿qué pasa con los móviles que devuelven los empleados? ¿se podrían reparar en lugar de reemplazar? ¿el proveedor ofrece contratos de alquiler con mantenimiento? Cada pequeño paso hacia la circularidad contribuye a reducir la montaña de desechos electrónicos, a frenar la minería salvaje y a construir una economía que funcione para todos, no solo para el vertedero.

Conclusiones para profesionales de TI y sostenibilidad

Desde una perspectiva técnica y de negocio, la circularidad aplicada a la flota móvil exige un enfoque sistémico que combine criterios de diseño (ecodiseño, modularidad), procesos operativos (logística inversa, reacondicionamiento certificado) y habilitadores digitales (blockchain para trazabilidad, plataformas SaaS de gestión de residuos, analítica predictiva de ciclos de vida). Los indicadores clave deben alinearse con los marcos de reporte de la CSRD y la taxonomía europea, donde la “transición hacia una economía circular” es un pilar de elegibilidad.

Los modelos DaaS y de alquiler circular no solo desplazan el CAPEX hacia OPEX, sino que internalizan los costes de fin de vida, creando un incentivo económico real para la durabilidad. La experiencia de Telefónica, con una tasa del 95 % de reutilización y reciclaje y 1.789 millones de euros en ingresos circulares, demuestra que la circularidad a escala corporativa es técnicamente viable y económicamente atractiva. La integración de plataformas como Zero, MAIA o MARA en los sistemas de gestión de activos de TI permite automatizar la trazabilidad, calcular la huella de carbono real por dispositivo y generar los informes necesarios para cumplir con los requisitos normativos y de inversores.

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